Hace un año marcó un antes y un después. Sin darme cuenta estaba perdido. Estaba quemado. Hoy puedo decirlo con calma: cierro un ciclo para abrir uno nuevo.
Quebrarse es real. Le pasa a gente que parece que tiene todo bajo control, y me pasó a mí. Lo importante no es no caer. Lo importante es salir. Y de eso quiero hablar: paso de estar dentro de mí a compartir lo que aprendí con el mundo.
Mi familia es el pilar que me sostuvo. Michelle, mi esposa, estuvo ahí cuando yo no estaba, ni siquiera para mí. Miguel, mi hijo, conoció a un padre presente en la casa y ausente por dentro. Se lo debo. Michelle, mi hija, llegó cuando más lo necesitaba. Esposo desde 2016. Padre desde 2018, y otra vez desde 2023.
Hoy: Alilo, desde Madrid. ESE Ediciones, desde lejos. Y escribir los errores antes de olvidarlos.